Bitácora Aventura OceánicaDías 822 y 823: Recorriendo Rapa Nui
Bitácora Aventura OceánicaDías 822 y 823 (14 y 15/2/2012):
Recorriendo Rapa Nui
21 de Febrero, 2012
Durante dos días alquilamos un coche y nos dedicamos a conocer los lugares más interesantes de la tierra rodeada por la inmensidad del cielo y el océano.
Para entender un poco la cultura de Isla de Pascua, sus manifestaciones, idiosincrasia y restos arqueológicos, es importante tener en cuenta las condiciones bajo las que se dieron.
Por un lado su aislamiento geográfico, se trata del lugar más alejado de cualquier otro sitio poblado del planeta, a 3.600 Km de América del Sur, 4.050 Km de Tahití y 2.200 Km de Pitcairn (nuestro próximo destino, habitado únicamente por un centenar de personas). Este hecho evitó influencias exteriores durante más de 1.000 años y favoreció la evolución de una compleja civilización que pensaba que su tierra era el “ombligo del mundo” (Te Pito).
Su historia es el otro factor clave. Todavía con muchas controversias, dado que no existen registros escritos, parece que los historiadores están de acuerdo en que sus primeros pobladores fueron de origen polinésico.
Sobre el siglo VI (D.C.), tras el sueño de uno de sus consejeros, el Ariki henua (rey)Hotu Matu’a decidió abandonar su isla (la legendaria Hiva, posiblemente una de las Marquesas), azotada por catástrofes, y adentrarse en el Océano Pacífico junto a su séquito, en busca de la tierra prometida. Desembarcaron en el norte de la isla (playa de Anakena) y la colonizaron.
Casi 1.000 años después, sobre 1.600, llegó una segunda oleada. La tradición cuenta que tenían un extraño aspecto, más corpulentos y con largos lóbulos en las orejas (deformación típica de Melanesia). En su expedición no había mujeres, por lo que acabaron mezclándose.
La conocida diferenciación entre “orejas cortas” y “orejas largas” es errónea, se debe a un error fonético, en realidad la distinción era entre “hombres de raza ancha” y “hombres de raza delgada”.
Con los refuerzos se produce un gran impulso a la construcción de monumentos megalíticos, que ya existían, y a la escritura de Rongo Rongo, único lenguaje escrito de Oceanía, basado en petroglifos.
El esplendor alcanzado en cultura y civilización viene acompañado de una excesiva población, se llegó los 15.000 habitantes a finales del Siglo XVII, cuando actualmente son unos 4.500. El ecosistema no lo soporta, los recursos no son suficientes, y se desencadenan las guerras entre hermanos que causan el exterminio de los “hombres de raza ancha” (Hanau e’epe).
A partir de ese momento llega un nuevo orden social, en detrimento del poder del Ariki se impone el culto al Tangata Manu (hombre pájaro), en el que tras unos rituales se elegía al líder de toda la isla durante el siguiente año.
El 5 de abril de 1.722, el día de Pascua de Resurrección, una flotilla holandesa avista la isla, bautizándola con el nombre del día de su descubrimiento e incorporándola a la historia mundial.
En cada uno de sus rincones, Rapa Nui evoca su apasionante historia, transmite misticismo, pureza, tradiciones ancestrales y fuerza. Puedes imaginar la actividad de sus antiguos habitantes en los lugares clave, percibir la energía de su tierra, ritos y construcciones de piedra.
El primer día iniciamos la ruta en Rano Kau, el volcán situado en el vértice sur de la isla. La vista desde allí es impresionante, 324 msnm (metros sobre el nivel del mar), un diámetro de 1,5 Km, y una laguna en su interior rebosante de vegetación. La combinación de esa forma con el colorido, todas las tonalidades de verde mezcladas con el negro innegable del origen de su roca, da como resultado un espectáculo para la vista. En su borde más angosto, sobre un acantilado, se ubica la antigua aldea ceremonial de Orongo (el lugar del mensajero), con casas de piedra. Desde allí se observan los 3 islotes (motus) que aparecen en la película Rapa Nui, donde iban a buscar los primeros huevos de los pájaros fragata, como anuncio de la llegada de la primavera. Orongo era el lugar de celebración de la ceremonia de elección del Tangata Manu (hombre pájaro). También allí se encuentran los petroglifos, piedras grabadas con abundantes pictogramas, como expresión de su arte y cultura.
A lo largo de la costa Sudeste hay innumerables Moai, efigies de piedra que representan el espíritu de los ancestros, y Ahu, altares de piedra que les servían de base. Hay unos 900 Moai por toda la isla, pero gran parte tirados por el suelo. Es un tema que no he conseguido que me aclaren, pero saco la conclusión de que prácticamente todos fueron derribados a consecuencia de los enfrentamientos tribales y la meteorología, otros fueron abandonados por el camino. El tamaño medio que tienen es de 4,5 m., aunque hay varios de 10 m. Con un peso de varias toneladas los trasladaban hasta una decena de kilómetros, según la tradición las propias estatuas caminaban. Independientemente de todo, los que están en pie son espectaculares, admirarlos produce un efecto hipnótico, cada uno es diferente, y se diría, por la expresión de sus facciones, que hasta tiene una personalidad.
El cráter volcánico Rano Raraku (casi en el vértice Este de la isla) es el punto neurálgico por excelencia de los Moai, allí se encuentra la cantera abierta donde se tallaban, se pueden encontrar unos 400. Creo que jamás había hecho tantas fotografías por metro cuadrado, pero es que cada ángulo, cada enfoque, da lugar a una preciosa escena de las figuras sobre la verde colina. Se pueden observar también las distintas fases del tallado, ya que los hay en todos los estados. Como curiosidad os diré que quedó sin desprender uno de 21,65 metros de altura (Te Tokanga), habría pesado más de 200 toneladas.
Muy cerca, en la línea de costa, está el Ahu Tongariki, la plataforma funeraria más grande y conocida de todo Rapa Nui. Con 200 metros de longitud alberga 15 imágenes sobre ella, todas erguidas. Sencillamente te transporta a tiempos pretéritos, la visión de la hilera de imponentes estatuas, mar tras ellas, y para aderezar un grupo de caballos sueltos, es única.
Un poco más al norte está la playa de Anakena, de aguas claras, arena blanca y con palmeras en su entorno. Si por sí sola no fuera bastante bonita, añadidle la presencia de dos Ahu con numerosos Moai, podéis ver el resultado en las fotografías subidas, es inconfundible.
El día siguiente el recorrido lo iniciamos por la costa Oeste. En primer lugar visitamos varias cuevas refugio, conservadas como antaño, hay que entrar reptando para comprobar cómo podrían vivir en su interior.
De los numerosos Ahu y Moai que se encuentran en esta zona destaca el Ahu Akivi, realizado para que el pueblo Rapa Nui recuerde su origen. La mayoría de los Moai miran hacia tierra, para proteger a sus habitantes, sin embargo éstos son los únicos que miran hacia el mar mostrando la ruta hacia la ancestral Hiva. Las 7 figuras son los exploradores que el Ariki Hotu Matu’a envió para comprobar el sueño de su consejero (Haumaka).
Os podría contar muchos más detalles, pero tampoco quiero aburriros, solo deciros que tenía muchas expectativas sobre Isla de Pascua, desde pequeño, no sé porque, ha sido siempre un lugar que me fascinaba, me transmitía magia, enigmas y sensaciones de conexión con un pasado puro, primitivo, pero auténtico, de unión con la naturaleza y valores básicos. Os puedo asegurar que no me ha decepcionado, todo lo contrario, me he sentido fundido con el entorno y lo he disfrutado al máximo.
Sed felices
Kike
Comunicado: Aventura Oceánica
Difusión: Valencia Eventos Náuticos








